domingo, 1 de diciembre de 2013

El mito de Albert Speer

"El mito de Albert Speer"
Albert Speer fue el arquitecto a cargo de todos los proyectos que Hitler tenía en mente para la creación de su ciudad e imperio.
Siendo todavía un  arquitecto muy joven y con poca experiencia, se ganó la confianza de Hitler, convirtiéndose en su arquitecto personal.
Las obras que creó reflejaban exactamente lo que el führer buscaba: magnificar su persona, imponer miedo a quienes las veían y recorrían, expresar el poder que tenía en aquel momento, y levantar el ánimo y la idea de superioridad de sus tropas.
Speer fue, además, el mayor confidente de Hitler, pues a él le contaba sus deseos y anhelos. Por ello, tenía una clara idea de lo que al líder nazi quería para sus dominios.
Pero esta posición "privilegiada" le cobró un gran precio, ya que, al caer Alemania en la Segunda Guerra Mundial, fue acusado por crímenes contra la humanidad y confinado a prisión por una gran parte de su vida.



Speer fue un gran arquitecto que, quizá, trabajó para las personas equivocadas. Sin embargo, hizo lo que todo arquitecto que se digne de serlo haría, y no importando para quién se trabajara, el objetivo era siempre es el mismo: crear obras que provoquen sensaciones específicas.




Análisis de objeto arquitectónico: Villa Capra

Villa Capra

Andrea Palladio le dedicó un capítulo de "Los cuatro libros de la arquitectura", debido al auge que tenían, en ese momento, las residencias en el campo.
Fue construida como una residencia suburbana para evitar los ajetreos de la ciudad, ofreciendo un lugar de descanso.
Consiste en un edificio cuadrado, simétrico y perfectamente inscrito en un círculo (de ahí su nombre original: "Villa Rotonda").
Está creada con una intención religiosa, ya que se encuentra sobre una colina, lo que la sitúa más cerca de Dios; además, su diseño tiene forma de cruz. Otro aspecto religioso es la cúpula, aplicada por primera vez a un edificio residencial.
Cada una de las cuatro fachadas presenta un volumen avanzado con una galería, a la cual se accede a través de una escalinata situada al frente.
La planta fue rodada 45º con respecto a los puntos cardinales, logrando que cada habitación tuviera una exposición similar a los rayos del Sol.

Palladio nunca la vio terminada, ya que el cambio de propietarios retrasó la conclusión del proyecto.